¿Cómo es una sesión de terapia ?
Sé que empezar terapia puede dar miedo. A veces, lo más difícil es dar ese primer paso: abrirse, pedir ayuda y confiar en alguien que aún no conoces, creyendo que poner en palabras lo que duele puede empezar a aliviar.
Por eso, cuando llegas a la primera sesión, mi prioridad es que sientas que estás en un espacio seguro, sin juicios, donde todo lo que compartas es bienvenido y merece ser escuchado con respeto y cuidado.
Suelo explicarte cómo trabajo, resolver cualquier duda práctica y darte la enhorabuena por haberte atrevido a estar ahí. A partir de ahí, te pregunto qué te ha traído hasta aquí. Si lo tienes claro, empezamos por ahí. Y si no, no pasa nada: hacemos un recorrido por tu situación vital para poder entender juntos qué necesitas en este momento.
En las primeras sesiones nos centramos en conocerte a fondo. Exploramos tu historia, tu forma de relacionarte contigo y con los demás, los momentos que han marcado tu vida, lo que has aprendido a creer sobre ti y sobre el mundo. Si estás preparada, a veces hacemos una línea de vida o un genograma para trazar ese mapa emocional que te ha traído hasta hoy. Mi forma de trabajar parte de una idea muy clara: lo que te pasa ahora tiene raíces en el pasado. Comprenderlas nos ayuda a que puedas transformar tu presente desde un lugar más compasivo y con sentido desde el origen.
Cada terapia es distinta, porque cada persona es distinta. Hay quien necesita ejercicios prácticos y quien prefiere ir poco a poco, ganando claridad antes de hacer cambios. Yo me adapto a tu ritmo, a lo que puedes sostener y a lo que necesitas. A veces usaremos técnicas más expresivas y creativas, otras veces bastará con tener un espacio para pensar en voz alta. La clave es que lo que hagamos te sirva y te cuide.
¿Y qué puedes esperar? A veces el proceso es corto, otras veces más largo, depende del nivel de profundidad que quieras. Y si en algún momento sientes que estás preparada para cerrar, también podemos hacerlo aunque no se cumplan todos los objetivos. La terapia es tuya, y avanzamos a tu ritmo.
Pero en general, las personas a las que acompaño aprenden a entender qué les pasa, a regular sus emociones, a relacionarse mejor consigo mismas y con los demás, y a tomar decisiones más alineadas con sus valores. No es que la terapia te cambie: te ayuda a conocerte, a escucharte y a vivir con más intención.
Si tuviera que elegir una palabra que define cómo me gustaría que te sintieras tras una sesión, sería esta: cuidada. Que sientas que tu dolor tiene un lugar donde expresarse, que puedes hablar de lo que sea sin miedo, y que aunque el proceso a veces remueva, siempre salgas con la sensación de haber sido escuchada y acompañada con respeto y calma.
Si estás leyendo esto y sientes que algo dentro de ti resuena, quizá sea el momento. No tienes que tenerlo todo claro ni saber por dónde empezar. A veces, solo hace falta un espacio donde poder ser tú sin exigencias. Aquí estaré para acompañarte con respeto y cuidado.
Importante: la información de este artículo es solo orientativa. No sustituye una valoración profesional ni debe usarse para autodiagnosticarse o aplicarse un tratamiento por cuenta propia. Cada persona tiene su historia y su contexto, por lo que es importante no compararse ni sacar conclusiones precipitadas.
Si al leer este artículo te has sentido identificado/a o estás atravesando un malestar que afecta tu día a día, es importante que busques apoyo profesional.
Si sientes que puedo acompañarte, puedes ponerte en contacto conmigo en info@elenacastelapsicologa.com o por telefono/whatsapp al 644 70 72 05.
Estaré encantada de ofrecerte un espacio seguro, cercano y adaptado a ti.